Correr el metro

Mi proyecto actual: correr todas las líneas del metro de Madrid.

Estuve algunas semanas, entre Agosto y Octubre, saliendo de la ciudad en bici para subir a los puertos a su alrededor — Canencia, Morcuera, Navacerrada, Abantos, … hasta que con el re-semi-confinamiento han impedido las movimientaciones entre municipios, lo que me obligó a encontrar un nuevo reto que estuviera contenido dentro del municipio de Madrid.

Esta idea une varios de mis intereses — transportes públicos, descubrimiento de la ciudad, actividad física. La idea es descubrir la topografía, el urbanismo, la estructura de la ciudad de una forma directa, inmediata; pasar por barrios que de otra forma no vería; ser capaz de atravesar toda una metrópoli únicamente gracias a mi facultad más esencial: ser un cuerpo que corre.

Los recorridos están predefinidos. El metrocorredor se somete al trazado de las líneas del metro, que estableceron políticos y expertos hace décadas. No puede optar por evitar cierta zona, por privilegiar las vías más apacibles. Al obviar el sesgo que podría contener la elección consciente del recorrido, se le ofrece una visión de la ciudad transversal y representativa de los movimientos que hacen sus habitantes (existe evidentemente un sesgo social y topográfico en el diseño de la red, aunque me parezca que en el caso específico de Madrid la densidad de la red es tal que anula ese problema).

Adicionalmente, esta definición previa de los parametros del reto permite al metrocorredor posicionarse en cada momento y percibir su evolución face a la totalidad del reto: cuántas estaciones me quedan para terminar esta carrera? y luego, cuántas líneas me quedarán? Para quienes suelen abandonar las actividades en las que se involucran, tener esta percepción constante facilita su completud.

El metro, como medio de transporte, es particularmente alienante. El viajero va bajo tierra, en un túnel sin luz. No ve las montras de las tiendas, la configuración de la ciudad, el color del cielo; no percibe los cambios de altitud ni de dirección que va haciendo el tren. Espera pasivamente a que por entre la successión de paradas que van interrumpiendo el viaje surja la de su destino, que reconoce por el aviso sonoro o por la decoración de la estación, y emerge subitamente en otro punto de la ciudad. La metrocarrera subvierte esa alienación: el corredor corre y no puede hacer más que correr — todo su movimiento lo genera su cuerpo y su decisión (y capacidad) de seguir corriendo. En ese esfuerzo constante, transcende la alienación pasiva del metromobilizado y la alienación agresora del automobilista. Puede decir, como nadie más: este territorio, lo recorrí; lo dominé. O: me retó; le agradezco, lo valoro más por eso.

Als ich jede Linie laufe, wird ich die Strava-Aktivität hier stellen:
Línea 1
Línea 2
Línea 3
Línea 4
Línea 5
Línea 6
Línea 7
Línea 8
Línea 9
Línea 10
Línea 11
MetroNorte + ML1

Und wenn du inspiriert dich fühlst und es in deine Stadt versuchen möchtest, sag mir doch etwas!

1 thought on “Correr el metro

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